sábado, 24 de abril de 2010

Sin rumbo.

Esta ciudad es más fría ahora, creo que se hartó de nosotros. Es hora de hacer nuestro deber, me quito el óxido. Tengo mi corazón en otra parte, aparto la mirada contando los años. Con mis manos estables cojo el volante, cada mirada me mata. Es hora de hacer la última petición para la vida que llevo. Parar y mirar fijamente. Pienso que me estoy moviendo pero no voy a ninguna parte. Si, sé que le da miedo a cualquiera pero soy lo que no puedo ser. Empiezas a preguntarte por qué estás “aquí” y no allí y darías cualquier cosa para estar en el lugar correcto. Pero no es lo que realmente necesitas. Intentan regresar, empujan mis sentidos, desatan las bolsas pesadas, no pensé que podría… Espero que mis pies no me fallen ahora, corro hasta no poder más, pero algo me desconcentra y me vengo abajo.

¿Puedes ver lo que yo veo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario